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De vuelta al gimnasio “un clásico de Enero”

dumbbells

Te levantas de la cama después de las fiestas decembrinas, enciendes la luz para comenzar tu día, te ves en el espejo y… ¡zas! Aparece una barriguita que se supone no estaba. Te acuerdas de la rumba, de las cenas, de lo mucho que comiste y el poco movimiento que le diste a tu cuerpo. Acto seguido lo decides, tienes que ir ¡YA! al gimnasio.

Pero cuidado, lo común es mantener el ímpetu por un par de semanas, pero luego corres el riesgo de perder el interés. Te aburres pues no sabes si tus esfuerzos están bien encaminados, por lo que acabas abandonando tus metas físicas hasta antes de haber empezado.

Aquí te ofrecemos cinco consejos para que tu comienzo sea efectivo, llevable  y, sobre todo, duradero.

 

Haz que tu voluntad sea fuerte

¿Estás realmente decidido? Si tu motivación principal para ir al gimnasio no es mejorar tu salud o tu aspecto físico. Si tu motivación es conquistar a alguien o alguna otra razón pasajera, es  muy probable que abandones este objetivo puesto que si tus motivos no son sólidos, mucho menos lo será tu voluntad.  La actividad física es un medio para lograr dos fines permanentes y continuos: mejorar tu aspecto estético y, por sobre todo, mejorar tu salud.

Consejo: agenda tus rutinas de forma escalables. Empieza con lo básico y necesario, luego aumenta el ritmo hasta encontrar tu agenda a tus metas de salud y físicas.

 

Planifica tu dieta

Cuando estás a punto de comenzar un programa de ejercicios, pero tus hábitos alimenticios no son los mejores, debes de cambiar tu manera de comer en lo inmediato.  No verás ningún resultado en el gimnasio si tu dieta no es la adecuada y si no tienes a la mano un plan de alimentación equilibrado y ajustado a tus metas. También debes comprometerte a reducir al mínimo tu consumo de alcohol y si fumas, deja de hacerlo a como dé lugar. Consulta a un buen nutricionista para consejos más específicos.

 

Elige un buen gimnasio

Muchas veces la vida nos obliga a tomar elecciones duras: el mejor gimnasio que conoces está a kilómetros de distancia y el que está a la vuelta de la esquina sólo posee un equipamiento discreto. En fin, tú debes decidir, pero recuerda que la actividad física es una tarea a muy largo plazo y que no es razonable gastar tiempo y dinero en instalaciones que no usarás. Antes de inscribirte en un gimnasio, averigua por el número y la disponibilidad de los entrenadores, los mejores horarios para concurrir, las clases extra que tu membrecía vaya a pagar y todo detalle que pueda ayudarte a la hora de tomar una decisión.

 

El entrenador personal

Si eres completamente ajeno a las cuestiones relativas al gimnasio, te encontrarás con un mundo que no es complicado pero que tiene sus secretos y en el cual muchas cosas pueden salir mal si no se llevan a cabo correctamente. Además, un buen entrenador puede ahorrarte, a la larga, mucho tiempo y dinero mostrándote el camino más adecuado hacia tus objetivos. En la mayoría de los gimnasios el personal está demasiado ocupado como para prestar atención individual a cada uno de los miembros, por lo que si dispones del dinero suficiente como para pagar a un entrenador personal, te recomendamos que lo hagas.

 

Planifica tus objetivos

Un viejo adagio reza: “nunca llega quien no sabe a dónde va”.  Lo mismo ocurre con la actividad física. Es muy distinto entrenar para tener un cuerpo saludable y de buen aspecto que hacerlo para bajar de peso, ni qué decir si nos esforzamos por crear masa muscular. Considera tus objetivos y, para alcanzarlos con más facilidad, ponte objetivos realistas a cumplir.  Cuando menos te des cuenta habrás comenzado a disfrutarlo.

Via | About.com

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